Datos para transformar
Numeralia
Principales desafíos
Brechas de género, doble jornada y “techos de cristal”
“El logro de la igualdad de género requiere la participación de mujeres y hombres, niñas y niños. Es responsabilidad de todas y todos.” Kofi Annan, ex secretario general de la ONU
- Las mujeres dedican considerablemente más tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres.
- La participación económica de las mujeres continúa por debajo de la participación de los hombres.
- La brecha salarial y las diferencias en las pensiones limitan su autonomía económica.
- Las mujeres siguen subrepresentadas en puestos directivos y consejos de administración.
Un lugar de trabajo con igualdad para mujeres y hombres se construye con acciones que eliminen la desigualdad de trato y la discriminación, haciendo posible el ejercicio pleno de sus derechos humanos y el acceso a las mismas oportunidades.
Principales desafíos
Mujeres y hombres en contextos vulnerables: discriminación laboral con múltiples rostros
La discriminación se cruza con la discapacidad, el origen étnico, la edad y otras condiciones que dificultan el acceso, la permanencia y el desarrollo en el empleo.
Personas con discapacidad
Enfrentan barreras físicas, actitudinales y estructurales que limitan su acceso y permanencia en el empleo. Los prejuicios y la falta de entornos accesibles reducen sus oportunidades laborales.
Comunidades indígenas y afrodescendientes
Viven desigualdades estructurales marcadas por discriminación étnica y cultural. Las barreras lingüísticas, territoriales y la segmentación laboral las relegan a empleos precarios y poco valorados.
Personas adultas mayores
Suelen ser excluidas por estereotipos sobre su productividad o adaptación al cambio. La falta de gestión de equipos intergeneracionales y los prejuicios edadistas restringen su participación laboral.
Niñez, adolescencias y juventudes
Son invisibilizadas o estigmatizadas por su edad, lo que reduce su acceso a oportunidades educativas, laborales y de participación. Persistir en prácticas adultocéntricas limita su desarrollo integral.
Un entorno laboral sin discriminación requiere acciones equitativas para mujeres y hombres que consideren las particularidades y la diversidad de cada persona para lograr su inclusión real.
Principales desafíos
Exposición de mujeres y hombres a factores de riesgo laborales
“El bienestar laboral depende de la salud integral de cada colaboradora y colaborador.” IDEIB Consulting
- La violencia, el acoso laboral y el acoso sexual pueden tener efectos graves sobre la salud mental y física.
- El estrés crónico, las cargas excesivas y la falta de control favorecen el agotamiento profesional.
- Las jornadas extensas y la dificultad para conciliar la vida laboral y personal afectan el bienestar.
- La gestión preventiva de riesgos psicosociales mejora el clima, el compromiso y la permanencia del talento.
Un ambiente laboral de bienestar se genera con acciones compartidas y diferenciadas para mujeres y hombres, sostenibles y con impacto positivo en la conciencia colectiva e individual de la cultura laboral.